Revista Escenarios

Hace pocos días presentábamos en un acto en el Salón Gral. San Martín de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el número 17 de “Escenarios” y ya estamos aquí con la ansiedad propia de cada lanzamiento dando los toques finales al número 18, que es una continuidad de la temática “El Estado en el Pensamiento Nacional” y escribiendo estas reflexiones que comparto con los lectores, y que constituyen un intento de diálogo, en el sentido de cosa compartida, que se renueva en cada número.

Si desde un principio dijimos que esta revista intentaba recoger la labor teórica y práctica de los trabajadores públicos acerca de los grandes temas que hacen a las políticas públicas, mostrando que había un capital intelectual, fruto de la experiencia y de la formación que no podía ignorarse o subestimarse a la hora de poner en marcha la reconstrucción de un aparato estatal malherido por décadas de ensayos, cambios de rumbos y escaso compromiso de los distintos gobiernos por abordar la cuestión con decisión y continuidad, no es menos cierto que también hemos recibido el aporte de hombres y mujeres, con vocación nacional, que ampliaron nuestros horizontes y enriquecieron nuestro pensamiento y nuestra acción, desde campos ajenos al empleo público.
Hemos tratado de alternar las cuestiones o temas más específicos, como la salud, el trabajo, la ciencia y la tecnología con cuestiones más estratégicas como la identidad nacional y la concepción misma del Estado.

La convocatoria en el número anterior a reflexionar y bucear acerca de la concepción del Estado en el pensamiento nacional, tuvo una importante acogida y nos llevó a continuar en ese camino en este número.


Hemos incluido diversos artículos que abordan distintas visiones y enfoques y no por casualidad hemos ido a abrevar en las ideas y el pensamiento de Juan Domingo Perón, un patriota y estadista, seguramente el mas importante del siglo XX en la Argentina, cuyos aportes esperan aún una relectura profunda, seria, ya que como expresa Jorge Bolívar en su mas reciente obra, que comentamos en la sección “libros”, “…es una figura de fines de esa primera mitad del siglo XX de caracteres únicos, cuyo pensamiento deja valiosas enseñanzas, poco aprovechadas en nuestras necesarias sabidurías latinoamericanas …
Aunque los claroscuros de su protagonismo de la época que él protagonizó han absorbido el mayor interés hacia su registro histórico de gran hombre, me parece que el pensamiento político que dejó como herencia, esta lleno de aspectos profundos, diferenciados y hasta originales, para el campo de las prácticas e ideologías de la liberación”.




Ediciones Anteriores

Es muy difícil presentar una especie de compilación del trabajo de siete años, intensos, complejos, riquísimos, pero que como toda experiencia cuesta procesar y sacar conclusiones que nos ayuden a vivir, sino mejor al menos reiterando lo menos posible.

Quizás los que acabo de escribir pueda servir para prolongar un relato de los días que hemos vivido como argentinos sumergiéndonos en la crisis mas global y profunda de nuestra historia, en la que no queremos volver a pensar, ayudados por una economía que favorece el silencio aunque la verdad, se obstine en recordarnos que hay una institucionalidad política que aún no se ha recreado.

Quizás, a usted le sirva para repensar “a suerte y verdad su/nuestro porvenir” como cantaba Serú Girán, años atrás y pueda decir lo mismo de su experiencia personal, familiar, laboral, reciente.

Pero, la verdad, yo me refería a lo que hemos vivido, los que a mediados del 2001, nos propusimos instalar un espacio de reflexión y de construcción de un pensamiento nacional desde las entrañas mismas del Estado Argentino, desde los hombres que cada día lo sostenían y lo hacían funcionar en medio del desencanto y la apatía. No sabíamos a ciencia cierta que características iban a tener, pero sí que no estábamos dispuestos a pergeñar un nuevo mamotreto con refritos de volantes sindicales, con reportajes que fueran el besamanos de tal o cual dirigente, o con fotos y reiteraciones de discursos de Perón y Evita , no porque no releamos nosotros mismos sus obras sino por aquello de “ No me lloren, crezcan”.

Estábamos seguros que había ideas, propuestas, debates pendientes, que no era que habían desaparecido, sino que faltaba un espacio y un ámbito que los sacara a la luz y los pusiera a la consideración general. Era pretencioso pero porque creíamos que nuestro rol era montar el “Escenario” pero la obra y la actuación debía ser colectiva, la revista lleva ese nombre, y porque considerábamos que la crisis política y social de nuestro país, que mostraba por esos días su cara mas trágica, se debía a la ruptura de ciertos “contratos” no escritos, pero fundantes de nuestra nacionalidad, el subtítulo fue “para un nuevo contrato social”.


Deseábamos hacer nuestro aporte a ese gran debate, ofrecernos para todo aquel que quisiera ser actor y no observados, hoy mantenemos mas fuerte que nunca esa decisión, la herramienta que Usted tiene en sus manos le permitirá sacar conclusiones acerca del valor de ese aporte. Muchas Gracias.



El Director