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Es muy difícil presentar una especie de compilación del trabajo de siete años, intensos, complejos, riquísimos, pero que como toda experiencia cuesta procesar y sacar conclusiones que nos ayuden a vivir, sino mejor al menos reiterando lo menos posible.

Quizás los que acabo de escribir pueda servir para prolongar un relato de los días que hemos vivido como argentinos sumergiéndonos en la crisis mas global y profunda de nuestra historia, en la que no queremos volver a pensar, ayudados por una economía que favorece el silencio aunque la verdad, se obstine en recordarnos que hay una institucionalidad política que aún no se ha recreado.

Quizás, a usted le sirva para repensar “a suerte y verdad su/nuestro porvenir” como cantaba Serú Girán, años atrás y pueda decir lo mismo de su experiencia personal, familiar, laboral, reciente.

Pero, la verdad, yo me refería a lo que hemos vivido, los que a mediados del 2001, nos propusimos instalar un espacio de reflexión y de construcción de un pensamiento nacional desde las entrañas mismas del Estado Argentino, desde los hombres que cada día lo sostenían y lo hacían funcionar en medio del desencanto y la apatía. No sabíamos a ciencia cierta que características iban a tener, pero sí que no estábamos dispuestos a pergeñar un nuevo mamotreto con refritos de volantes sindicales, con reportajes que fueran el besamanos de tal o cual dirigente, o con fotos y reiteraciones de discursos de Perón y Evita , no porque no releamos nosotros mismos sus obras sino por aquello de “ No me lloren, crezcan”.

Estábamos seguros que había ideas, propuestas, debates pendientes, que no era que habían desaparecido, sino que faltaba un espacio y un ámbito que los sacara a la luz y los pusiera a la consideración general. Era pretencioso pero porque creíamos que nuestro rol era montar el “Escenario” pero la obra y la actuación debía ser colectiva, la revista lleva ese nombre, y porque considerábamos que la crisis política y social de nuestro país, que mostraba por esos días su cara mas trágica, se debía a la ruptura de ciertos “contratos” no escritos, pero fundantes de nuestra nacionalidad, el subtítulo fue “para un nuevo contrato social”.


Deseábamos hacer nuestro aporte a ese gran debate, ofrecernos para todo aquel que quisiera ser actor y no observados, hoy mantenemos mas fuerte que nunca esa decisión, la herramienta que Usted tiene en sus manos le permitirá sacar conclusiones acerca del valor de ese aporte. Muchas Gracias.



El Director